sábado, 19 de marzo de 2011

La paradoja del querer, desear, vivir

 Siempre deseamos ser los mejores: queremos lo que no tenemos (aunque tengamos lo que queremos), buscamos lo que no podemos y  rechazamos lo que nos es posible, perdemos lo que mas queremos, y aun así, queremos hasta que l@ perdemos; comentando todo esto, llegamos a la conclusión de que somos perfectamente imperfectos, y por eso es que somos seres tan interesantes, además de ser los únicos que podemos tener el placer de saber amar (sabemos que no todos tenemos esa aptitud tan desarrollada) y esto conlleva a muchas otras cosas.
 Al ser imperfectos, tenemos ciertas desventajas para relacionarnos, entre estas se encuentran LOS COMPLEJOS. Estos pequeños traidores pueden cambiar todo lo que nos rodea (y eso no es necesariamente bueno). Puede hacer que una persona que hable mucho, se quede callada. Puede hacer que alguien suspire por un amor que pasó de ser posible, a ser platónico.
 Sin embargo, lo único que importa es el sentimiento que aparezca en el momento, y la inocencia con que este aparece. Esto se justifica con el pensar en muchas posibilidades del ¿porqué pasó lo que pasó y porqué no pudo ser diferente? Y esto es llegar a la conclusión de que nada se puede hacer si ya el pasado, pues es pasado. Sentir algo por alguien/algo más y no sospechar absolutamente nada, llegar a la completa soledad, aunque algo muy dentro dice que algo no anda bien. Soñar con algo que se quiere, aunque tal vez no sea posible.
 Siendo un poco honestos, ¿Qué sería de la vida si no se lucha por algo que se desea? Desear es algo que todos los seres humanos debemos poner en practica, con el único fin de subsistir, de crecer, de vivir. 
 Los humanos nos caracterizamos, como especifiqué al principio, por ser codiciosos y ambiciosos. Esto explicaría por qué normalmente deseamos fervientemente lo que nos parece difícil, lo que es ajeno, y posiblemente lo que es imposible. Pero, ¿quién dice que hay algo que sea imposible? Si se quiere, se puede. El límite lo pone uno mismo. Todos tenemos la capacidad para cambiar el mundo, pero muy pocos tienen el valor para hacerlo.
 Queremos, cosas, personas, sentimientos, pero siempre queremos. Todos tenemos deseos en común, deseamos ser alguien en la sociedad que nos rodea, deseamos ser felices, deseamos amar sin ningún obstáculo, deseamos tener todo para no desear nada. A veces es mejor vivir en un mundo "subreal", donde los sueños y anhelos sean prioritarios a la realidad. Aunque, pensándolo bien, un mundo donde todo es perfecto sería aburrido, y una realidad donde TODOS los sueños se hagan realidad, sería peligroso.
 Es muy cierto que vivimos deseosos por que nada es perfecto, la imperfección hace que esta vida sea tan interesante, y que se hable de otras vidas, para cumplir en el futuro lo que no se pudo en el presente. Y para nadie es un secreto que los sueños siempre dejan rastros (especialmente los que no se logran cumplir). Nunca rendirse es señal de un pequeño indicio de esperanza, tal vez algún día se logre lo que se desea, y eso nos impulsa en el ser que nos alimenta. Los sueños evolucionan, y se adaptan a lo que vayamos forjando con el paso del tiempo.
 Para cerrar, me gustaría añadir que soñar es cuestión de carácter. Se sueña porque hay algo que falta, algo que, de vez en cuando, el subconsciente nos pide de manera recesiva, y sólo los de carácter fuerte intentan descifrar para llevar a cabo lo que necesite. Somos lo que vivimos, soñamos lo que queremos ser, vivimos de lo que nos atrevemos a soñar y nos atrevemos a soñar lo que queremos ser.